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Esta vez sí que me he perdido, con cierta sensación de
gilipollas. Salgo hacia Larrés, pero acabo por unos campos de labor, con más
piedras que tierra. No veo por dónde bajar hacia un supuesto río, por lo que
bajo a la carretera hacia A la izquierda se intuyen las explotaciones de gas. Hay un extraño ruido que me acompaña y que no sé de dónde viene. Estas explotaciones son seguras, ¿no? Joder, la rodilla otra vez. Llego al cruce para coger la pista que sube al Pueyo de Escués. En las primeras rampas, hay alarma general. La parte trasera de la rodilla protesta seriamente. Tiro de Feldegel en plan poseso y me digo a mí mismo: o vas despacio y suave suave de verdad o a lo mejor vas buscando transporte alternativo para volverte a Bilbao. Para más inri estoy al principio de la subida. San Induráin, ayúdame pofavó. Sigo sin forzar, tratando de dar pedaladas redondas y suaves, sin forzar, sin forzar. Joder, fíjate qué bien se sube yendo suave. El pulsómetro me canta lo suave que voy. Qué bien, qué bien, qué bien se sube despacito. Arriba me bajo dos o tres veces, porque no hay que forzar, ¿no? Sigo subiendo y alcanzo el collado. Pues ya está y no me ha dado más pinchazos la rodilla. Habrá que seguir así. Arriba hay roderas multicarril californiano, elige la que quieras. También tienes un supercuestón cortito que hay que hacer andando y como siempre, bonitas vistas. Enseguida se empieza el bajadón hasta Castiello de Jaca. La emoción de que he podido subirlo sin dolores añadidos,
hace que me lance en la bajada, en plan inconsciencia total. Bajando y bajando,
pedales de vez en cuando, saltito por aquí, saltito por allá. Los kilómetros
pasan deprisa y empiezo a pensar en el bocata que me voy a cascar en el primer
pueblo que pille en condiciones. Llego a una pista mejor, pero con bastante
piedra. Aparece la civilización, paso Bescós de Garzipollera, y llego al
jacobeo Castiello de Jaca. Paro en el mesón a la izquierda de la carretera y
ahí caerá el bocata. Merece unas líneas de explicación. El mesón en
cuestión tiene las mesas a rebosar de restos no recogidos: platos, cubiertos,
vasos, migas. Miro a la camarera y no reacciona. Como no tengo ganas de aplazar
el bocata, me hago un hueco en una mesa apartando un par de toneladas de restos.
Pido el bocata de jamón y llega. El Acuarius te lo sacas de la máquina. Vale,
vale, Veo algo raro en la bici, apoyada contra una pared. Veo algo raro. ¿Qué es? ¡¡¡No!!!, ¡no puede ser! El chubasquero de Goretex, esa joya de la tecnología textil, me ha desaparecido. ¿Cómorrr? Lo llevaba sujeto con una redecilla encilla de la bolsa trasera. Joder, lo he debido perder en la bajada. La emoción del momento muy bien, pero yo sin chubasquero. Pues es una superfaena porque aunque llevo otro cutre chubasquero el goretex en cuestión es mi comodín: me vale pal frío, pal entretiempo, pa la mañanita, pal agua si cae. Horror, horror. En fin, seguiremos camino. Todo lo que queda, excepto un pedazo de GR desde Jasa hasta Aragüés, es carretera. Salgo al carreterón que viene de Jaca y tiro pal norte hasta el desvío de Aratorés. Subidón, corto pero subidón, calor a tope incluido. Y yo, suave suave que la rodilla no proteste. Collado y bajada superrápida a Borau. Fuente, viejecillos de cháchara en un banco y otra subida para llegar a otra bajada hasta Aisa... para llegar a otra subida y llegar a otra bajada hasta Jasa. En plan técnico total, decido coger el GR que lleva a Aragüés. Por supuesto, mi lado racional ya sabe que voy a hacerlo prácticamente todo él andando, con la bici al lado. No importa, no queda nada y la rodilla me ha respetado desde allá abajo del Pueyo de Escués. Llego a Aragüés d'o Puerto, pregunto a los lugareños y me dicen que hay una casa de habitaciones. Voy derecho a ella, veo a un chaval, le pregunto, grita el típico "¡¡¡mamá!!!" y me atiende una señora muy maja. Me da una habitación junto a los baños, me pregunta si tengo hambre porque en el pueblo no hay restaurante. Sgluuup, le digo que sí, y me coloca un bocata de tortilla con jamón y tomate que sabe a gloria. Eso sí, cada loncha de jamón debe ser de a 200 grs, porque cuesta lo suyo que los dientes cumplan su función de corte. Ducha, medio siesta o siesta entera, vuelta por el pueblo, fotos (incluyendo una santa teresa y un san sebastián gay total), dejar pasar las horas, compras en la tienda del pueblo, cae la noche, a la cama y... mañana haré todo carretera en plan suave por lo de la rodilla. Mejor prevenir. La señora pregunta a qué hora desayunaré. Le digo que a eso de las 7, porque me lo tomaré con más calma. Y, ella, como si tal, dice que sin problema, que ella se levanta a las 7 para darme de desayunar. Gracias, buena mujer. |