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Tras el collado una bonita sorpresa, al entrar en un senderito a través de las hayas, que luego empalmará con buenas pistas hasta alcanzar bastante más adelante, en suave subida A Collada. Hasta llegar aquí zona para disfrutar de buenas vistas, con pistas anchas, de relativo buen firme. Eso sí, hoy también el calor aprieta lo suyo. La guía avisa del cuidado que hay que tener en la bajada
hacia Zeresa y yo lo suscribo. Es una bajada continua (650 metros de desnivel en
6 kms) por una pista con bastante piedra suelta que cansa las manos y los
brazos. ¿Cómo lo hacíamos antes sin suspensiones? Pues no lo En Zeresa cafelito con bollos en un bar de la plaza, con los lugareños absorbiendo algún que otro carajillo matutino. Rememoro lo que ha sido la subida hasta A Collada y pienso lo rápido que se baja lo que tanto sudor ha costado subir. Encima, para acabar más descojonau con la bajadita de marras que las casi 3 horas de subiditas. En fin, esto es hacer bici de montaña, ¿no? Si no te gusta, al golf. A partir de aquí ya es todo carretera hasta llegar al fin de etapa en Sarvisé. Pero con un tramo espectacular y precioso: el cañón del Añisclo. Nunca había pasado por aquí, ni siquiera en coche, pero merece la pena. Además, como es de único sentido de circulación, se hace más tranquilamente. Me compenetro con unos holandeses en coche, a los que adelanto y me adelantan como unos tres millones de veces a lo largo de la carreterita. Al final, nos saludamos como de toda la vida. Aupa, Van Petegen, niños y mamá. La carretera, poco a poco sube y sube, pero se hace muy llevadera por la grandeza del cañón. Aquí tengo mi primer baño de multitudes. Al final del cañón hay algunos senderos y zonas de miradores. Tropocientos mil turistas con sus coches saturan lo que era un hermoso paisaje. En fin, todos tienen derecho a coincidir a la misma hora en el mismo sitio son sus coches. Me enrollo un poquito con un guarda del parque, me dice dónde tengo una fuente pasando esa zona y agur, benhur. En la subida a Fanlo aprieta el calor lo suyo. Un par de paraditas en sus correspondientes sombras. Agüita de la buena pa refrescá y ya sólo queda bajar hasta Sarvisé. Están arreglando la carretera (julio de 2004), pero se hace en un santiamén. Como siempre, estas bajadas las hago a toda pastilla. Como todavía nunca me he caído bajando por carretera...
La habitación está muy bien, ducha refrescante, medio siesta y... decido irme con la bici hasta Broto a ver si consigo el libro de Jordi Laparra. El caso es que como ayer perdí mis fotocopias, mejor me hago de nuevo con el original y me dejo de historias. En el primer super en el que entro, ¡zas! allí está junto con más parafernalia pirenaica. Me avituallo de alimentos paciclistas y me vuelvo para Sarvisé, porque se ha levantado un viento del copón de la baraja y está muy desagradable el día. Paseo por Sarvisé, análisis de la etapa del día siguiente, bocata para cenar, a la cama, y a dormir. Hasta mañana. |