|
|
|
| Este es el barrio de Ortuella en el que
viví de pequeño. Se trata de
un barrio con mucha historia y que figuraba en mapas del siglo --.
Tradicionalmente ha tenido un cierto aire rural, aunque en los últimos tiempos
ha llegado la cultura del adosado y son sólo unos Urioste queda a los pies de la zona minera de los Montes de Triano, ya que limita al sur con el municipio de Trapagaran. De hecho, mucha gente de Urioste trabajó en las minas cercanas de Orconera, Matamoros, Bodovalle, etc. Urioste dispone de una iglesia construida en los años 50, dedicada a San Bernabé, y una ermita más antigua. Celebra las fiestas de San Bernabé el 11 de junio. Junto a la actual ermita un panel informativo recuerda brevemente la historia de esta zona.
En
Urioste y esta zona se ha jugado tradicionalmente una modalidad de bolos muy
particular: los bolos a cachete. Se juega en un carrejo
semicircular. El antiguo carrejo está ocupado hoy por una pequeña plaza
con aparcamiento. Así pues, se acondicionó otro nuevo carrejo. Hoy en día Urioste es un barrio relativamente codiciado por las inmobiliarias. Tiene terreno para edificar y todavía no está masificado. Como se encuentra a escasos 500 m de la salida de la autopista, dispone de buena accesibilidad. Hasta Bilbao hay sólo 10 km y puede llegar a convertirse en un lugar atractivo para vivir. Cuenta con un COP (Centro de Orientación Pedagógica), locales para jubiladas y jubilados, varios bares y restaurantes, además de algunas pequeñas empresas en el centro. Recientemente se han construido chalés adosados y una gran cantidad de viviendas de protección oficial en el barrio de Áyega. Esto ha traído consigo algunas curiosidades (batzoki y pub irlandés incluidos). Urioste está bastante bien comunicado, tanto por autobús (Bizkaibus) como por tren (cuenta con estación de tren de cercanías de Renfe). Finalmente, aunque no es Urioste, sí que merece la pena citar un pueblo de la provincia de Cáceres: Cedillo. ¿Por qué? Porque de allí vino una buena parte de los vecinos con los que crecí. Se trata de un pueblo fronterizo con Portugal, a más de 100 km de Cáceres. Tuve la ocasión de pasar allí unos días hace ya un par de años y fue ciertamente bonito volver a hablar con gente que tanto trabajó en las fábricas hoy casi desmanteladas de la margen izquierda. Vimos cómo engalanaban con sábanas las casas para la Semana Santa y nos pareció un pueblo que merecerá otra visita en el futuro. Un saludo para ellos. |